Manuel Belgrano y el Sentimiento de Nación
Uno de los mayores legados que dejó Manuel Belgrano, fue la creación del gran símbolo patrio, al que le dio vida el 27 de febrero de 1812 durante la gesta por la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
La fecha fue elegida para honrar al creador de la bandera argentina, Manuel Belgrano, quien murió el 20 de junio de 1820, a los 50 años.
La Bandera nació como una forma de superar los localismos e identificarse: “Cuando se evocaba a la patria en esa época se pensaba en el concepto antiguo, es decir el lugar de nacimiento. La cuestión era superar la dimensión local de las milicias y contar con único ejército profesional, capaz de actuar en cualquier lugar”.
Existen dos banderas, la original de 1812, con dos franjas blancas y una central celeste y luego la oficializada en 1816 con dos franjas celeste y una blanca central, a la que luego se le agrega el sol.


Sin embargo, Manuel Belgrano no sólo creó la Bandera, también ocupó el cargo de Secretario del Consulado, lugar desde donde impulsó e incentivó la práctica de oficios y la conformación de una industria nacional, en contraposición a las posturas económicas de carácter importador que desalentaban cualquier empresa nacional. Su obsesión era el fomento de la agricultura y la industria. Belgrano destacaba la imperiosa necesidad de formar un sólido mercado interno, necesario para una distribución equitativa de la riqueza.
En Memoria al Consulado 1802 presentó todo un alegato industrialista: “Todas las naciones cultas se esmeran en que sus materias primas no salgan de sus estados a manufacturarse, y todo su empeño es conseguir, no sólo darles nueva forma, sino aun atraer las del extranjero para ejecutar lo mismo. Y después venderlas”. Y más tarde insistiría: “Ni la agricultura ni el comercio serían casi en ningún caso suficientes a establecer la felicidad de un pueblo si no entrase a su socorro la oficiosa industria”.
Belgrano se había formado en el Colegio de San Carlos y luego en las Universidades de Salamanca y Valladolid, en España. En 1794, asumió como primer secretario del recientemente creado Consulado, desde donde se propuso fomentar la educación. Creó Escuelas de Dibujo, de Matemáticas y Náutica. Se incorporó a las milicias criollas para defender la ciudad durante las invasiones inglesas y fue uno de los más fervorosos defensores de la causa patriota durante la Revolución de Mayo. Fue vocal de la Primera Junta de Gobierno, encabezó la expedición al Paraguay, durante la cual creó la bandera, el 27 de febrero de 1812. En el Norte encabezó el heroico éxodo del pueblo jujeño y logró las grandes victorias de Tucumán, Salta y Las Piedras. Luego vendrían las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma y su retiro del ejército del Norte. En 1816 participó activamente en el Congreso de Tucumán.
Sus incansables preocupaciones abarcaron desde la enseñanza estatal gratuita y obligatoria, hasta la reforma agraria.

Manuel Belgrano murió en la más absoluta pobreza. Ignorado por la dirigencia política (una verdadera extrañeza, ¿no?). Hasta Manuel de Sarratea que llegó a las juntas de su mano y fue el primer gobernador bonaerense miró para el costado cómo si lloviera cuándo el creador de la bandera arribó sabiendo que iba a morir pues tenía una imparable hidropesía.
Fue acompañado por Joseph James Thomas Redhead (de Escocia, médico y naturalista que tuvo activa participación durante la Guerra de la Independencia Argentina en las provincias de Salta y Tucumán). Hizo junto al héroe un largo y penoso viaje postrero en carreta. Belgrano tuvo que insistir para que aceptase recibir su reloj de oro cómo pago.
El general Belgrano se acostó a morir en la misma casa dónde vivió de niño. No mucho después falleció y fue enterrado en la Iglesia de Santo Domingo, en la actual avenida Belgrano y Defensa, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pese a que los gobiernos le debían una fortuna tuvo un entierro vergonzante. La cubierta de su último bastión era la tapa de mármol de la cómoda de uno de sus hermanos.
Manuel Belgrano, uno de los hombres dedicados a la conformación de la Patria y el Sentimiento de Nación indispensable para cualquier pueblo que pretenda regularse y declararse libre de cualquier dominio extranjero.
