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title: "Música y Fin del Formato Físico"
description: "En la Música los formatos físicos representaron la posibilidad de conservar la unión entre el artista y cada uno de nosotros"
url: https://vuelodelaesfinge.com.ar/musica-y-fin-del-formato-fisico/
date: 2026-07-10
modified: 2026-07-13
author: "Ceraglioli Migue"
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categories: ["Música", "Sociedad"]
type: post
lang: es
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# Música y Fin del Formato Físico

La música no solo estaba ligada a un objeto. Podías conocer al artista, verlo actuar, seguirlo a algún bar, alguna radio (sí, antes se actuaba en vivo en las radios, tanto los artistas populares como la música interpretada por orquestas «cultas»), pequeños o grandes teatros, luego la televisión ayudó a esa difusión, el descubrir. ***La música siempre era y es el arte que hacía vibrar tus nervios, que hacía que descubrieras que estabas moviendo rítmicamente tu pie. Y los discos de pasta, vinilos, los cassettes y luego los CDs representaron la posibilidad de conservar esa unión entre el artista y cada uno de nosotros***.

# La Música y Su Ritual Físico

Esos medios físicos, que a pesar de que se perdiera parte del arte gráfico como con los cassettes y los cd, son parte del momento mágico donde decías que esa obra también formaba parte de tí. ***Y era parte de tí porque ingresaba a TÚ colección privada***, a esa parte selecta de tus añoranzas.

Tenías los hermosos vinilos, con el ritual de cómo ponerlos sin dañarlos nunca en el tocadiscos (el viejo dicho «no rayarlos»). Ese ritual tan bello como el tener las tapas en las manos y hojear cada parte de sus añadidos, de sus libros con las letras, intenciones y el arte gráfico. Ese arte gráfico que siempre voló más en el rock progresivo con artistas como Roger Dean, Hignosis, Juan Orestes Gatti y muchos más.

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Pero era un Ritual. Como lo era el momento de adquirir esas piezas, muchas veces con desconocimiento total de la obra, solo quizás conociendo el artista. En Argentina era como un acto de fe. No podías escucharlos en las radios (de la televisión olvídenlo), venían sellados en su bolsa. ***Lo descubrías cuando sonaban por primera vez en tu tocadiscos***.

Y todo eso formó y armó tu colección, te pertenecía. Nadie te condicionaba el acceso, lo tenías cuando vos tenías el momento de vuelo sensorial que los necesitabas. Momentos de sentarte y solo escuchar y volar o momentos de «mover el esqueleto», momentos de compañía en cada nota y voz. Buscabas tu estereo, tu cuadrafónico, tu sofá, tu silla, tu rincón (amado rincón) y allí construías el templo.
